Administración de propiedad horizontal: ¿por qué importa?
Por: Federico Estrada García
Cuando buscamos un apartamento, entre las características que revisamos antes de realizar una transacción están los metros cuadrados, los acabados, la ubicación, la conectividad y el valor. Sin embargo, hay un aspecto que pocas veces hace parte de esa primera evaluación: ¿quién está a cargo de la administración de propiedad horizontal?
La administración de una copropiedad influye en cómo se vive en la actualidad y puede incidir en las condiciones y el valor del apartamento cuando se decida vender.
Una copropiedad bien administrada se refleja en asuntos cotidianos: la vigilancia funciona, las áreas comunes reciben el mantenimiento necesario, los daños se atienden oportunamente y los propietarios cuentan con una gestión que responde a las necesidades de la comunidad.
Asimismo, los aspectos financieros se gestionan de manera responsable: se establece una cuota de administración acorde con las necesidades de la copropiedad, se hace un uso adecuado de los recursos y se toman decisiones que permiten reducir el riesgo de imprevistos en el futuro. También es poder vivir con mayor tranquilidad con los vecinos porque hay reglas claras y una administración que se encarga de hacerlas cumplir.
Cuando hay una administración deficiente, es posible encontrar pasillos sucios, vigilancia ausente, cuotas que aumentan sin una planeación clara y conflictos sin resolver. No es solo la incomodidad; estos aspectos pueden impactar la tranquilidad y el bienestar de los copropietarios.
Por eso, algo que he resaltado desde el Gremio es que la administración de una copropiedad puede tener una incidencia importante en el valor de los inmuebles que hacen parte de ella. Esta relación está asociada, entre otros aspectos, con cuatro elementos: estados financieros sanos, zonas comunes bien mantenidas, un adecuado servicio de vigilancia y la convivencia entre vecinos. Cuando estos aspectos no se gestionan adecuadamente, las condiciones de la copropiedad se deterioran y esto puede terminar afectando la percepción y el valor de los inmuebles.
De ahí esta premisa:
Un inmueble bueno en una PH mala vale poco.
Un inmueble malo en una PH buena puede llegar a valer mucho.
Un buen inmueble en una buena PH vale muchísimo.
Entonces, al comprar, arrendar y, si actualmente se vive en una copropiedad, vale la pena preguntarse quién administra el edificio y cómo lo está haciendo.
Un afiliado a La Lonja, por ejemplo, es un profesional que cuenta con una red de colegas que se dedican a la misma actividad, tiene acceso a capacitación constante y a servicios que contribuyen a su gestión.
Porque elegir mal a un administrador de propiedad horizontal no se nota, hasta que se nota. Ahí radica una gran diferencia entre quien administra un edificio y un profesional que realmente lo gestiona.

